Pie caído: cómo corregirlo con EM

El pie caído o pie equino, es una de las afectaciones físicas que se dan con mayor frecuencia en la esclerosis múltiple (EM).

La debilidad de la musculatura dorsiflexora del pie provoca que la persona afectada empiece notando creciente dificultad para levantar la punta del pie, así como una mayor frecuencia de tropiezos.

 

Caminar con el pie caído puede convertirse en una ardua tarea. Además de los esfuerzos que deben hacerse para andar, este déficit suele ocasionar frecuentes caídas. Una forma de prevenirlas es utilizar el certificado de discapacidad en las zonas de aparcamiento reservadas. Algunas personas, para contrarrestar este problema, levantan las rodillas más de lo habitual, o hacen un movimiento en semicírculo desde la cadera. Realizar este tipo de movimientos compensatorios puede producir lesiones musculares, además de aumentar la fatiga.

 

Existen diferentes estrategias para tratar el pie equino. A continuación, listamos las más eficaces:

 

Fisioterapia: El fisioterapeuta especialista en EM puede elaborar un plan de tratamiento para combatir el pie caído que se adapte a la persona afectada. Este tipo de trabajo se centra en el fortalecimiento de la musculatura distal de la pierna cuando empieza a debilitarse. También se facilitan estrategias compensatorias para aquellos casos en que el déficit se ha instaurado.

 

– Ayudas técnicas ortopédicas y ayudas técnicas para la marcha: Existe una gran variedad de material ortopédico y férulas que pueden ayudar a aliviar los problemas ocasionados por el pie caído. El botín de material termoplástico es quizás el más común, aunque actualmente existe una gran variedad de férulas, como las de fibra de vidrio, mucho más flexibles y ligeras. El objetivo, en este caso, es suplir la musculatura deficitaria manteniendo el pie en un ángulo de 90 grados para evitar su arrastre al dar el paso. No obstante, debe valorarse qué tipo de férula es la más adecuada para cada caso.

 

 Estimulación eléctrica funcional: a través de un dispositivo, se aplica corriente eléctrica de bajo voltaje sobre el nervio motor que levanta el pie para mejorar el movimiento. Estos dispositivos suelen ser muy caros y no siempre funcionan. Sin embargo, pueden ser muy efectivos.

 

– Cirugía: En casos muy concretos y poco frecuentes, se considera llevar a cabo una cirugía. Una de las opciones quirúrgicas es intentar reemplazar o reparar el nervio peroneo. También existe la posibilidad de reemplazar el tendón cerca del tobillo.

 

Además de este problema motor, las personas afectadas de EM pueden presentar otros síntomas que afecten a su movilidad. La espasticidad, el entumecimiento, los problemas de equilibrio o la fatiga pueden afectar a la capacidad para caminar. Por esta razón, es necesario consultar con un neurólogo y con un fisioterapeuta cuál sería la mejor opción terapéutica en cada caso.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s